Monday, 13 de November de 2006
El 'C.D.U. Ciudad de Orihuela' súmo en la tarde del pasado sábado tres nuevos puntos en su casillero particular, tras vencer al 'Inter Torrevieja' por cuatro goles a uno. ¡Al Abordaje! El polvoriento y arrugado mapa del tesoro indicaba el lugar exacto en el que se encontraba el valioso cofre con los tres puntos. No estaba enterrado en una playa caribeña de las islas de Jamaica o La Tortuga sino que su ubicación distaba de la costa; concretamente, justo encima del campo de césped artificial del Polideportivo municipal ‘El Palmeral’ de Orihuela era donde se situaban las dos grandes aspas formando una cruz, prueba inequívoca de que allí estaba el tesoro.
Tan preciado botín, del que pretendían apoderarse los corsarios oriolanos, estaba custodiado y defendido por filibusteros torrevejenses, procedentes en su totalidad de Ucrania, quienes, además, estaban secundados desde la grada por una numerosísima, ruidosa y sedienta tripulación.
Comenzaron abriendo el fuego los oriolanos. De este modo, transcurridos apenas siete minutos, tras un balón rechazado que llegó a los pies de Keko, éste caracoleó en el área y su disparo lo atajó el portero visitante. Pero minutos después, concretamente en el diez, un cañonazo impactó de lleno en el patache adversario: brillante jugada individual de Dani Vivancos por banda derecha y su posterior centro al segundo palo es rematado por Damián de cabeza. Uno a cero.
Los corsarios amarillos se las prometían felices. Empezaba, por tanto, a fraguarse su victoria. Pero los fornidos y pétreos filibusteros ucranianos no iban a rendirse tan fácilmente, ni mucho menos. Su extraordinaria preparación física y las ocasiones malgastadas por los locales a lo largo de los primeros cuarenta y cinco minutos les hizo llegar en perfecto estado a la segunda mitad y con las esperanzas casi intactas de defender el tesoro. Estas ilusiones cristalizaron cuando a los once minutos de la segunda parte igualaban la contienda con un impacto certero sobre la línea de flotación oriolana, tras un fallo en la retaguardia de los amarillos.
Desde este momento, los cañonazos desde la distancia cedieron el protagonismo a la lucha cuerpo a cuerpo. Tocaba batirse. Y en este momento, cuando la niebla se hacía más densa, cuando arreciaba la lluvia, cuando el viento soplaba con inusitada fuerza y cuando el fragor de la batalla era muy intenso, emergió la figura de José Manuel quien de soberbio y magistral lanzamiento de falta saneó de telarañas la escuadra derecha de la portería contraria (quedaban veinte minutos), al mismo tiempo que decantó la contienda a favor de los suyos.
Cuando agonizaba el partido, los amarillos remataron la victoria con dos goles (uno convertido por un defensa visitante en propia portería y el otro convertido por Kuki, quien se estrena como goleador en el presente campeonato de liga) hasta llegarse al cuatro uno final.
Las corsarios de Orihuela habían dejado, pues, a Barbanegra, Francis Drake, John Hawkins o al mismísimo Olonés, en simples aficionados a la navegación de recreo y entretenimiento.
Los integrantes de la tripulación del ‘C.D.U. Ciudad de Orihuela’ ya surcan de nuevo los mares ondeando en uno de los mástiles de su balandra una escalofriante calavera franqueada por dos tibias sobre fondo negro. El vigía oriolano ya divisa en el horizonte el próximo galeón perteneciente a los piratas, ataviados con fríos garfios, parches en el ojo y patas de carcoida madera, del ‘C.D. Granja’ y pone en guardia a sus compañeros. Éstos, con su patente de corso en el bolsillo, ya preparan la emboscada para abordar y saquear el barco enemigo y hacerse de nuevo con el botín de los tres puntos, que le permita seguir ejerciendo su hegemonía sobre las aguas del grupo catorce de la segunda regional valenciana. |